Esta serie surge de la necesidad de escapar de los formalismos y de la exigencia técnica de la fotografía de arquitectura a la que me dedico diariamente.
Cada una de las imágenes de “Sketches” componen la visión de un mismo espacio desde distintos puntos de vista conformando así un retrato de lo que queda en el subconsciente como recuerdo de paso por un lugar concreto. Un boceto mental de la memoria.
Se realizan mediante múltiples exposiciones (entre 20 y 40 fotos) en un mismo negativo. No hay manipulación digital. Para ello utilizo cámaras antiguas de medio formato:
Welta Weltur. Año 1936.
Cámara telemétrica de formato 6×6
Voigtlander Bessa II. Año 1952.
Cámara telemétrica de formato 6×9